Un hombre de Cinco Saltos presentó una denuncia por violencia de género contra su cónyuge. Pero no pidió medidas restrictivas, como prohibición de acercamiento u otras de protección, sino que le brinden atención terapéutica por su consumo problemático.
El expediente recayó en el Juzgado de Paz a cargo de Enzo Espejo quien convocó a la pareja a audiencias particulares llevadas a cabo el 12 y el 16 de septiembre. De esos encuentros surgió un pedido coincidente, consistente únicamente en solicitar un turno en un establecimiento de Neuquén para el tratamiento de las adicciones que padece la mujer.
Espejo accedió al requerimiento, al considerar que resultaba oportuno acompañar a las partes en su petición y en consecuencia librar un oficio a una institución neuquina para que, en la medida de sus posibilidades, le otorgue a la mujer «un turno prioritario a fin de encauzar un tratamiento para sus adicciones».
También dispuso elevar la causa a la Unidad Procesal de Familia de Cipolletti para que contemple lo previstos en el Código Procesal de Familia rionegrino respecto a la evaluación de riesgos, dado el relato expresado por el denunciante.
Les aclaró Espejo que en caso de tener que continuar el proceso en el ámbito del fuero familiar, deberán contar con patrocinio legal obligatorio, por lo que podrá designar un abogado de su confianza. Aunque de padecer situaciones de vulnerabilidad o falta de recursos que no les permitan contratar un abogado, podrán asistir a las Defensorías de Pobres y Ausentes para acceder al servicio de asistencia legal gratuita.



















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